miércoles, 3 de octubre de 2012

Alguien que llega a nosotros sin previo aviso... EL DOLOR


Uno de los libros más sabios de la Palabra de Dios es el de Job, allí encontramos una historia contraria a la que muchas veces nos predican, un varón justo como ninguno en la tierra de ese entonces que es azotado por un enemigo, el que tenemos en común, el único, ese que llamamos “diablo”. Este personaje que se presenta entre los hijos de Dios y viene de rodear la tierra. La conversación que mantiene el Padre con el acusador acerca de Job nos hace ver cómo el Creador estaba al tanto de todo lo que su siervo hacía. Las palabras del adversario insinúan una “falsa integridad en Job” ¿Cómo crees que todo esto lo hace de balde si tu lo bendices tanto? Espera ver cómo reacciona ante algo que no salga como él espera…
A partir de allí, con permiso de Dios, el dolor invade el universo de Job. En un de repente, le roban sus bueyes, asnas y camellos, un fuego consume sus ovejas y pastores, y lo más doloroso, sus diez hijos (si 10!!!) son arrebatados de este mundo por un trágico accidente. Job y su esposa de ser una familia respetada y admirada pasan a un estado de total desamparo, frente a la sepultura de sus hijos, sintiendo su absoluta indefensión y humanidad la mujer saca su amargura diciendo: “¿Aún mantienes tu integridad? ¡Maldice a Dios y muérete!”. En otras palabras como cualquiera de nosotros diríamos: “termina con todo esto, ya no tenemos razones para seguir viviendo”.
A pesar de esto, Job puede mantenerse sólido en su esperanza, “Dios dio y Dios quitó”, “¿Recibiremos de Dios el bien y el mal no lo recibiremos?”
A partir de aquí empieza el transitar de nuestro personaje por el camino del dolor, así como sin lugar a dudas nos ha tocado o nos tocará también atravesar. Ese dolor que debe ser respetado y escuchado por nosotros y los que amamos para poder incorporarlo sanamente a nuestras vidas. Ese mismo que intentaremos evitar que se enquiste en el alma a pesar de que nos enfrente con nuestros lados oscuros, nuestras limitaciones y vulnerabilidad.
El Salmo 84: 5 y 6 dice: “Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, cuando la lluvia llena los estanques”
Pero ¿Quién quiere hacerse fuerte de esta manera? Y ¿cómo transformar la pérdida de todo, incluidos 10 hijos, en una fuente? Y vamos mucho más… “No quiero fortalecerme de esta forma”. Algo así como expresa la esposa de Job, alguien que seguramente hemos juzgado por sus reacciones, dejando ver nuestra indolencia, frialdad y falta de comprensión frente al dolor ajeno. Podemos ponernos en sus zapatos por unos segundos, diez hijos nacidos de su vientre habían sido muertos, el shock que es la primera acción en el  duelo la dominó, no quería o no podía creer lo que estaba viviendo, había perdido el control sobre todo, se había roto el equilibrio que la familia había alcanzado. La rabia de esta mujer es un clara revelación de lo que nos pasa cuando somos atacados, reconozcamos que no es fácil mantener la cordura, su ser interior estaba desintegrado,  había recibido un balazo directo al alma…
Dos reacciones distintas:
-          Un padre que rasga sus vestiduras y rasura su cabeza en señal de quebranto y adora, sin perder la esperanza porque aún en esto había un propósito.
-          Una madre que se desespera, no encuentra sentido a la vida, y no razona sus palabras, había un sobreviviente, su esposo, pero no valía la pena “muérete tu también”.
¿Cuál de los dos había sido más honesto en el dolor? Ambos, porque ante las pérdidas no hay reglas, solo gente que siente con el corazón y debe respetarse, las lesiones profundas se viven de diferentes maneras… hablando, llorando, mirando fotos o guardándolas, borrando todo lo que me recuerda a mi ser amado o dejando todo intacto como el día en que se fue. Lo interesante es que ambos no negaron la pérdida, en su resistencia a esta verdad  tomaron diferentes caminos.
Cuántos sueños habían muerto ese día! Cuántas cosas pendientes habían quedado! Tanto por decir o hacer! Es entonces cuando aparecen otros aliados del dolor, la culpa, las recriminaciones, la comparación de dolores, ¿Quién está sufriendo más?
Job y su esposa entraron en un estado que no posee “rol social”, cuando perdemos nuestro compañero/a pasamos a ser “viudos/as”, cuando la pérdida es de nuestros padres somos “huérfanos” pero la pérdida de un hijo no está previsto y mucho menos de 10 hijos a la vez. Se trata de algo anti natural, se supone que primero nos debe tocar a nosotros y no a ellos, es la expresión más desgarradora a la que un ser humano es sometido. 

1 comentario:

  1. Por eso el Padre dio a su Hijo Unigénito por amor a nosotros... por eso hay esperanza en el dolor más profundo.

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