miércoles, 26 de septiembre de 2012

Una vida sin destino



Observa la imagen aquí arriba y contesta con toda sinceridad:

¿Consideras que has nacido como al azar o algo perdido, sin propósito?
SI  - NO

¿Has descubierto el plan de Dios único e irremplazable preparado para vos?  
SI  -  NO


UNA VIDA sin DESTINO

Muchas personas no saben hacia dónde van porque no tienen sentido de destino, hay mentiras que el enemigo les ha hecho creer y funcionan como fortalezas o límites en todo lo que emprenden:
-       ESTAS ABSOLUTAMENTE CONVENCIDO QUE NO ESTÁS PREPARADO PARA UN GRAN DESTINO. Tus pensamientos son “en la vida no se puede obtener todo lo que se quiere” y esto mata tu expectativa. El conformismo es parte de tu rutina diaria y esto no es igual a “contentamiento” (diferencia entre conformismo / contentamiento). Puedes distinguir que este espíritu te domina cuando algo no te sale como esperabas y dices “otra vez será” “no importa” “veremos más adelante” y desistes de tu sueño. Te conformas con menos de lo que en realidad mereces ¿pero será que merecemos algo como cristianas?
EL CONTENTAMIENTO:
-       No se puede fingir:  La Biblia nos dice: “sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora” Hebreos 13: 5, no podemos ser buenas administradoras si siempre queremos más y más, y no estamos conformes con lo que hemos alcanzado. El contentamiento se ve en la persona a simple vista.
-        Es enemigo de la “frustración”, el “descontento”, “la comparación”. Pablo dice: “He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia en todo y por todo estoy enseñado” Filipenses 4: 11 y 12.
-       No convive con la queja o el desconformismo “Daré libre curso a mi queja, hablaré con amargura de mi alma” Job 10: 1, la queja en su sentido negativo oculta una herida en el alma que debe ser sanada.
-       Es confianza no preocupación innecesaria, es difícil estar contentos cuando las cosas van mal pero es allí donde tenemos que confiar y no perder la paz. El Señor nos dice: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” San Juan 14: 27.
-       Es aceptar nuestras circunstancias, sin resignación, veo mi realidad pero a través de los ojos de la fe llamo a las cosas que no son como si fueran, activando el poder del Espíritu Santo y alcanzando los propósitos de Dios para mi vida.
¿CÓMO LO PRACTICO?
A)  Siendo agradecido a Dios y alabándolo en todo tiempo, no naturalizo lo que recibo sino que reconozco la “gracia inmerecida” que es derramada sobre mi cada día.
B) Siendo humilde, evitando todo espíritu de egoísmo sino compartiendo, “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” Filipenses 2: 3 y 4.
C) Siendo agradecido con los demás, nadie tiene por qué darnos algo, tenemos que practicar el “gracias” el “por favor”, dar abrazos y gestos de agradecimiento o apreciación. Reconocer los grandes y pequeños esfuerzos que los demás hacen por nosotros.
EL CONFORMISMO
Es una posición de negación al progreso, un estancamiento, un límite, un estado de no avance. Dios nos ha llamado a movernos en otro espíritu, ser atrevidos y realizadores de sueños. Un conformista típico es el joven rico, quien prefirió seguir tras sus riquezas que seguir al maestro, “es mucho para mí lo que me pides” (Mateo 19: 16-29).
ES UN ENEMIGO QUE DEBEMOS ENFRENTAR Y ESTA DENTRO DE NOSOTROS. Las oportunidades pasan por nosotros, el osado se las apropia sea como sea, el conformista las deja pasar.

UNA OPORTUNIDAD
es cualquier situación donde tus cualidades y habilidades favorables, conocidas o no, pueden ser reconocidas, recibidas y finalmente, recompensadas.
Algunos ejemplos de personajes bíblicos que aprovecharon sus oportunidades son:
Josué y Caleb volvieron de su misión diciendo YAKOL “PODREMOS” una declaración firme y convincente de que bajo ningún concepto esto sería un fracaso “subamos a conquistar, seguro que podremos hacerlo”, tendremos éxito sin ninguna duda. Números 13
La viuda de Sarepta  cuando recibió al profeta Elías (1 Reyes 17), dio lo que tenía ¿Qué tienes en tu mano? Hazme a mi primero le dijo el profeta y luego serás tan prosperada que no podrás ni siquiera retener lo que viene y Dios mudó su situación económica. 
Eliseo cuando siguió a Elías (1 Reyes 19: 19 y 20), no le importó sus bienes, ni su trabajo, se despidió de sus seres amados y Dios lo ungió como profeta, cambió su profesión, su posición, fue promovido a un nivel mayor.
Rut cuando siguió a Noemí (Rut 1: 15 al 18) y Dios la ingresó en la genealogía de su Hijo siendo una mujer moabita, su obstinada terquedad manifestada en su declaración “Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios mi Dios” fue tenido en cuenta por el Dios Todopoderoso, alcanzó una heredad eterna.  
David cuando derrotó a Goliat, aún después de haber sido juzgado por su hermano mayor Eliab “yo te conozco que eres un atrevido y mal intencionado”, no mirando su condición sino sabiendo que la batalla era del Señor. (1 Samuel 17: 28 y  48/49/50), Dios pudo encontrar el corazón puro que estaba buscando, el rey que andaría en sus caminos y cambiaría la historia de su pueblo. 
Esther cuando tuvo que jugarse por su pueblo luego de escuchar las palabras de su primo Mardoqueo: “No te imagines que por estar en la casa del rey serás la única que escape con vida de entre todos los judíos. Si ahora te quedas absolutamente callada, de otra parte vendrán el alivio y la liberación para los judíos, pero tú y la familia de tu padre perecerán. ¡Quién sabe si no has llegado al trono precisamente para un momento como este! Esther 4: 14
Nehemías ante la amenaza de sus enemigos exclama: ¡Yo no soy de los que huyen! ¡Los hombres como yo no corren a esconderse en el templo para salvar la vida! ¡No me esconderé! Nehemías 6:11
Pedro, Andrés, Jacobo, Juan, Felipe, Natanael, la mujer samaritana, la mujer sorprendida en adulterio, el leproso, el centurión, Mateo, Jairo, la mujer que tocó el borde del manto, los dos ciegos al costado del camino, la mujer sirofenicia/cananea  que cuando Jesús intentó esconderse pudo advertirlo y asombró a Jesús con su fe (Mateo 15:21 al 28 y Marcos 7: 24-30), la mujer pecadora que unge a Jesús con su perfume, mojándolo con sus lágrimas y secándolos con sus cabellos, María que unge los pies de Jesús en Betania preparándolo para la sepultura, su hermana Marta, la mujer encorvada en el templo, Zaqueo, etc.



La resignación es la conclusión a la que arriba un corazón empecinado, cargado de necedad, que no admite sus errores y sobre todo la desobediencia, para éste es más fácil darse por vencido que cambiar el rumbo de su viaje.

Alguien te dijo alguna vez y te lo creíste "NO TIENES DERECHO A ELEGIR".
¿Qué prefiero? No nos atrevemos a decidir. ¿Qué es lo que prefieres elegir, lograr, alcanzar, hacer? Muchas veces nos guiamos por lo que “nos conviene” pero no por lo que realmente hemos “elegido”. (te compras un mueble para tu casa y decides por algo que no te convence pero es lo más conveniente). Es bueno preguntar: qué prefieres, qué quieres, porque tu vida en Cristo debe ser tu elección de corazón no sirve solo hacerlo por obediencia, temor, imposición, sin haber encontrado el verdadero sentido de felicidad. Una pregunta para hacernos: Si tuviera que elegir ¿elegiría lo mismo?”
RESIGNACIÓN tuvieron los hombres en la nave dónde iba el “varón de Dios” en el libro de los Hechos capítulo 28 siendo combatidos por una furiosa tempestad, sin ver las estrellas y el sol durante días y perdiendo toda esperanza de salvarse. Todo esto fue más fuerte que reconocer que a bordo del barco iba Pablo, alguien reconocido en los cielos, y que aún el ángel de Dios había visitado la embarcación.
      Otro te aconsejó y le creíste: "QUEDATE DONDE ESTAS PORQUE ESTAS SEGURO". 
     En este caso conocemos muy bien dónde estamos y cuánto nos ha costado llegar hasta allí que esto nos ha anulado al “avance” porque vivimos en un constante presente sin preocuparnos en saber “hacia dónde vamos”. Conoces en detalle tu situación actual pero no te atreves a mirar más allá. Dios nos llama a descubrir nuestro propósito, sus sueños en nosotros, hacer realidad sus expectativas. ¿cuál es tu próximo proyecto?
El pueblo de Israel luego de escuchar el informe de diez de los doce espías enviados a la tierra prometida para inspeccionarla, quiso volverse a la esclavitud de Egipto, pues “éramos como langostas comparados con ellos”, fueron rebeldes al Dios que los había elegido y los acompañaba, quien les había prometido la victoria, tuvieron temor, miraron su condición humana y sus limitaciones, atrasaron el plan divino 40 años. 

RECUERDA QUE:

Una oportunidad es cualquier situación donde tus cualidades y habilidades favorables, conocidas o no, pueden ser reconocidas, recibidas y finalmente recompensadas.
La resignación es la conclusión a la que arriba un corazón empecinado, cargado de necedad, que no admite sus errores, y sobre todo la desobediencia, porque para este es más fácil darse por vencido que cambiar el rumbo de su viaje. 


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